Furanchos

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La carretera que va de Pontevedra a Sanxenxo por la costa viene a ser una versión española de la de Saint Tropez. Los días luminosos, cada vez menos raros, contrasta más si cabe el azul de la ría con el desorden urbanístico. Casas construidas como toallas puestas en la playa, cada una con las necesidades, criterio y educación de su propietario y del alcalde del concello de turno. Si hay que invadir, se invade.

Merece la pena desviarse un poco darse una vuelta por el monasterio de Armenteira y los alrededores de Meaño. Es una zona hermosa, de monte verde y uva plantada con vistas sobre el mar. Por el camino uno se va a encontrar, a poco que tenga suerte, con unos cuantos furanchos. Podéis iros a la wikipedia para obtener una definición exacta, pero yo os daré una realista: local familiar que sirve raciones baratas, vino del año -también barato- y donde está mal visto pedir una Coca Cola. Dicen que ha habido normativa que los regulaba, pero sospecho que deben incumplir todas las leyes fiscales, sanitarias y hosteleras escritas y por escribir. Clandestinos y canallas sin bobada.

Los furanchos tiene éxito porque si algo hace feliz a un gallego es comer mucho a poco precio. Así te hablarán del sitio, no loándote la comida, sino diciéndote con cara de felicidad que salió redondo de tal o cual sitio por unos pocos euros. Porque RCP es en Pontevedra la relación entre la cantidad y el precio. Dice la leyenda, siempre poética, que se identifican por un ramito de laurel en la entrada -alguna vez los he oído llamar loureiros-. No hace falta, la riada de coches aparcados en las cunetas ya van dando una pista.

En este verano y algunos de los que están por venir no es la tendencia la que moldea la realidad, sino viceversa. Por eso conviene ir adaptándose a la nueva temporada. La de las mesas rústicas con platos llenos, rebosantes, de tortilla, pimientos, cerdo en cualquier versión y cuencos de vino de Barrantes. Garajes abarratados de gente feliz por saber que acumula grasa, para un invierno que, aquí en Galicia pueden contar, se sabe cuándo empieza pero no cuánto va a durar.

Foto que ilustra: correcctoresdesabor.blogspot.com

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37 comentarios

Archivado bajo Gastronomía

37 Respuestas a “Furanchos

  1. Buena entrada… ¿sigue siendo cierto que en la zona de Rias Baixas se sigue vendiendo en los Furanchos vino hecho con el exceso de lo recolectado sobre lo autorizado por el Consejo Regulador?

  2. Carlos

    Pisto, seguro, de hecho yo creo que ése es el origen. Pero ahora mismo es un caos saber lo que estás comiendo y bebiendo.. Se les intentó meter en vereda hace cinco años y siguieron saltándose la normativa sin control.

  3. Si sigue siendo así (así me lo contaron tiempo ha)… algún día llorarán porque el Rias Baixas está desprestigiado. Si recolectas con un exceso de rendimiento brutal, toda la producción cae en calidad y da vinos diluidos y sin calidad ninguna. Así que es un negocio redondo (nótese el sarcasmo)… una actividad fiscalmente opaca (venta de comida de forma clandestina) que supone una competencia desleal a la hostelería que cumple con sus obligaciones y normas y que además atenta contra la imagen de marca y la reputación de un producto de elevado valor añadido como el vino. Luego nos extrañamos de que nos vaya como nos va.

  4. Carlos

    Se me había olvidado comentar que Jorge Díez ha abierto un nuevo blog: http://www.gastroerrante.com

    Ni que decir tiene que mantiene la calidad y conocimiento habitual de los comentarios de Jorge, que es mucha.

  5. José Luis Louzán

    Pisto, si de ese comentario ultimo montas una religión … yo me convierto mañana. Coincido al 100% en todo lo que dices sobre lo que no es mas que otra prueba de la enorme capacidad patria para montar chiringuitos fuera de la ley (de la que sea).

    Dicho esto, los únicos responsables son los que acuden en masa a estos ¿Negocios?… Si fuera inviable nadie pondría un furancho…

  6. Ivanizqui

    Próximamente me voy a Canada (Toronto, Ottawa, Montreal y Quebec). ¿algún sitio que no me deba perder? Gracias.
    Muy bueno tu anterior post, Carlos.

  7. Carlos, me vas a poner colorado ;-). Gracias. Estos días voy un poco retrasado por los horarios alterados del verano pero ahí nos seguiremos encontrando.

  8. En cuanto al asunto del post, y más teniendo en cuenta el entorno económico, se me parte el ánimo entre el punto canalla y de andar por casa y los muy razonables argumentos de Pisto respecto al daño que hacen a otra hostelería. Malos tiempos… Nos acabaremos mordiendo unos a otros si no mantenemos la cabeza fría.

  9. Roberto

    Los furanchos o Loureiros estaban extendidos por la zona de Mos, Redondela, Cangas y Meaño, solo esta ultima dentro de la D.O. Rias Baixas, se intento controlar por el Bipartito, pero exigían que cumpliesen ciertos requisitos (que tuviesen viñedo, que este fuese legal y constase en el registro de La xunta y que sacasen la licencia de Taberna y por ello solo podían ofrecer comida ya preparada) fue un fracaso pues casi nadie cumplía los requisitos, en ellos suele venderse un tinto llamado País, una especie de blanco rosado llamado catalán y en algunos un blanco que aseguran que se llama albariño. Solo recomendable para gente de estómagos recios o amigos de la gaseosa. Con la crisis se han multiplicado y algunos hosteleros han amenazado con cerrar y reabrir como furanchos. En redondela han denunciado a varios y tambien que una asociación municipal organizase una visita a uno para la gente mayor. Cuando Oscar Pereiro quedo segundo en el Tour al llegar a Mos fue a celebrarlo con sus amistades a un furancho, tal y como se recogió en la prensa. El presidente de la diputación de Pontevedra suele hacer parada en ellos en sus campañas electorales. Se supone que están elaborando un nuevo reglamento para ellos, pero aun esta muy verde. Es una pena que la imagen de nuestra tierra para muchos turistas sea la de u. Furancho, algunos dirán que son tradición, tanto como lo son los churrascos en Galicia y que acabaron por hacer desaparecer las casas de comidas mas tradicionales.
    Tambien merece atención la bebida muy extendida por la cuenca mediterránea llamada Ribeiro Turbio y que en Galicia solo es conocida por quien la envía a esas tierras.

  10. Carlos

    Roberto, la situación de los hosteleros honrados es de completo desamparo con los furanchos. Ahora que todo el mundo habla de fiscalidad IVAs que no se pagan, lo que recaudan estos furanchos en un verano no debe ser moco de pavo.

    Los churrascos, al menos en el interior, son la nueva tradición. Deben tener unos 30 años y vienen del gallego emigrante. En la zona de Forcarei hay mucho “venezolano” o “mejicano” -basta con ver las casas a los lados de la N-541-. Es mucho más fácil comer un buen churrasco -lo son, la ternera allí es muy buena- que un buen cocido. Dice mi familia que empezaron a ponerse de moda en los años 70.

    Gracias por tu recomendación del Mare e monti, me pasaré este viernes que creo que el tiempo ya se tuerce.

  11. Il Trovatore

    Carlos,

    Después de alternar entre furanchos, pescantinas y churrascos vas a sembrar el terror gastronómico cuando vuelvas a Madrid.

  12. Una pregunta borgoñona: qué bodega visitar y en que bodega comprar algo de vino, suponiendo que no sea la misma que la anterior en la zona de Gevrey?.

  13. Carlos

    A mil os churrascos me gustan bastante, IT. De hecho este sábado cenaré en uno de los mejores del interior de Galicia. Los furanchos me parecen un síntoma de que las cosas en la hostelería se han hecho mal en Galicia en los últimos años. Creo que los hosteleros de la zona del Salnés serian menos suaves que yo.

  14. Il Trovatore

    Y tienen toda la razón, Carlos. Como ha dicho Roberto están amparados por los poderes públicos que han decidido mirar para otro lado menos cuando hay un sarao de por medio. En esos casos son los primeros en apuntarse y loar las virtudes del furancho.

  15. Desde la distancia, los Furanchos no son más que una expresión más de lo que es habitual en este país: la mal llamada y entendida pillería -más bien pillaje-, el querer siempre estar al límite de la ley, el “trincar” como dice un amigo. Siempre buscando fórmulas para intentar aprovecharse con el mínimo esfuerzo o el amparo de vacíos legales (u omisión de las propias leyes).

  16. Y gracias a una de esas búsquedas “maravillosas” de GMail, he dado a parar con el menú de mi primera visita a Diverxo, 4 o 5 años atrás (aún estaba en la universidad!!!). A saber:

    Mejillón tigre estilo fusión, con escabeche de lima kefir, sofrito de tomate y chile y huevas de pez volador.

    Huevos con puntilla, morcilla y oreja de cerdo, dimsum de huevo y morcilla con ensalada de oreja de cerdo, piparras y jalapeños. Té verde con lima japonesa. (sustituto del spanish toltilla)

    Chipirón encebollado con tuétano (Dim sum. Dumpling) con sopa de chalotas asadas y crujiente de arroz picante. Té verde con coco.

    “El conejo y la zanahoria” (Dim sum. Dumpling) de conejo estofado en cinco especias chinas con variaciones de zanahoria. Té verde (gunpowder) con hierbabuena.

    (Dim sum) Posticker Shanghai. Bombones al vapor: dim sum de piel de chocolate, relleno de un civet de liebre con su lomo y navajas. Té negro aromatizado con rosas.

    Gamba mediterránea “frita al revés” con yuzu, soja y mayonesa caliente.

    Panceta ibérica al estilo Dong Po, pure de apionabo, pack choi y kataifi crujiente.

    Chupe tailandés, cigala, perlas de tapioca, habitas y huevos de pichón.

    Raya al carbón con salsa XO “versión ibérica”, tirabeques y judías de Kenia (XO original: vieira seca, gamba seca, ajo, jengibre, chile, jamón de jinjhua y pescado seco. Versión ibérica: crema de jabugo y mojama rallada en vez de jamón chino y pescado seco).

    Bacalao negro estilo mongoles con cheung fung de trompeta de la muerte y trufa negra.

    Vaca roja gallega con mojo canario-nikkey, quinoto de trompetas de la muerte, idiazabal y puré de coliflor.

    Mousse de chocolate blanco con sorbete de manzana verde, apio y aceite de oliva.

    Leche frita de hierbaluisa y lemongrass con sorbete de fresas y fresitas silvestres al wasabi.

    Aún recuerdo cómo me impresionó la cocina de David, esa fusión de sabores, texturas y culturas. Algo totalmente desconocido para mí entonces y que aún hoy me sigue impresionando. Lo dicho, un genio. Un puto genio.

  17. JJ

    Hola:
    Necesito buenos restaurantes en Ibiza. No importa zona ni precio. Hace no mucho, se publicó aquí que hay una cala o playa donde un señor hace todos los días algún guiso ó caldereta. No logro encontrar el artículo. ¿ Podeis ayudarme ? Un saludo y gracias.
    JJ

  18. Yerga

    El Pou des lleu , el bullit de peix está muy bien.

  19. JJ, Matoses recomienda Ama Lur y Es Boldado. Yo no tengo recuerdos claros de mis visitas a Ibiza…

  20. Lagerun

    JJ, Can Alfredo, en el puro centro de Ibiza ciudad, un clásico que maneja buen producto. Que me vengan a la memoria ahora mismo unas espardeñas sensacionales.

  21. Juanjo

    JJ

    el de Matoses es el bigotes en cala mastellá. Un must qtc nivel 5.

  22. JJ

    Gracias a todos por vuestras recomendaciones. Un saludo

  23. Licenciado Vladimiro

    Alguna recomendación en Betanzos? Furanchos no, gracias.

  24. Licenciado, en el post anterior te dejé una respuesta-agradecimiento a tu comentario acerca de Assinatura.

    Respecto a Betanzos, yo no iría a La Casilla. Tanto la carne asada (algunos trozos muy pasados de cocción) como la tortilla me decepcionaron la última vez que fui. Puede que fuese mala suerte.

  25. Ivanizqui

    Nadie me puede dar alguna buena referencia por Canadá Este, please…

  26. Ya tengo mi alojamiento en Borgoña y mi cita para visitar una bodega y comprar vino en Morey Saint-Denis. A ver qué tal salen.
    Anoche abrimos un Chapoutier Coter Rotie Les Becasses 2006 (grcias, Carlos FNKFT) y disfrutamos como cochinos en charca, acompañado con un solomillo de cerdo blanco hecho con salsa Teriyaki y otras cosillas. Y de paso nos acabamos la caja de bombones de Passion Chocolat, los mejores que conozco.

  27. Licenciado, en Betanzos, además de A Gabeira, te adjunto las recomendaciones que en su momento nos pasó Il Trovatore:

    ” Y en Betanzos, además de la Casilla, tienes La Penela en los sorportales (impresionante la ternera) y la pulpeira Pirri (mejor en la barra). A dos kilómetros escasos, direccón Oza dos Ríos, tienes el mesón Palucho. Truchas y, para mi, la mejor tortilla de la zona “

  28. El año pasado comimos en La Taberna de Rotilio y nos causó una impresión pésima. El comedor estaba muy dejado y la comida daba tufillo a recalentado. La apuesta parecía clara por la terracita-bar que han montado en la puerta del hotel.

    Hace un par de días, la única mesa libre en ese tufo, la nube tóxica de aceite refrito, en toda la zona del puerto deportivo de Sanxenxo era una allí, así que nos animamos.

    Y cenamos realmente bien. Buena terrina de lacón con grelos y setas, que mejoraría, creo yo, metiéndole algo más de potencia al conjunto, las setas suavizan demasiado. Muy ricos los canelones de centollo, con sabor a marisco que encaja sorprendentemente bien con la mozzarella que usan para gratinar, y fenomenal el entrecot de añojo -la carne por aquí debería ser extraordinaria, siempre- con pimientos rojos asados y patatas risoladas. Lo más flojo una torrija al estilo Berasategui. Los precios de los vinos del país muy asequibles y un buen servicio.

    Una buena noticia para Sanxenxo, que es un páramo gastronómico.

  29. Il Trovatore

    Licenciado, Carlos

    Esas recomendaciones siguen vigentes. Tan sólo puntualizar algunos detalles para que sea más fácil elegir: El mejor producto en Pirri, pero es bastante caro y no deja de ser un tabernáculo. La Penela como siempre, bien en líneas generales. Y el Palucho es ideal si vas con niños, tiene una parra muy cómoda para comer.

    Una recomendación más es el mesón O Pote, excelente tortilla.

    Alejandro, en la Casilla no tuviste mala suerte. Para mí está de capa caída y hace tiempo que su famosa tortilla no es más que patata flotando en huevo semicrudo. La ternera muy floja, seca, hecha sin mimo.

    Saludos.

  30. Yerga

    Es el momento perfecto para zamparse unas tostadas de sobrasada con unos trozos de cebolla morada, ¡brutal!.
    Una experiencia reciente , fenomenal el mar y montaña de Freixa Tradició, un fondo increible ,y por supuesto sus canelones y los pies de cerdo con ciruelas, el servicio perfecto, el local vacio un viernes por la noche, no se lo merece.Se me olvidaba , el mejor pan de BCN , sin duda.
    Como siempre muy bien en Lakasa, da igual lo que pidas , me comentó Cesar que va a abrir terraza, si no ha hecho ya.
    Las sardinas a la brasa de La Nines de llorar de buenas.
    El Cenador de Amos me gusta, tiene cocina , tiene materia prima, tiene imaginación , tiene local y además son de cerca de mi pueblo.
    Una pista , Bahia Taberna por la zona de Barajas, se pueden tomar algunos pinchos muy ricos y beberse una selección de champagnes bastante por encima de la media, no está mal el sitio.

  31. txangu

    Yerga, ¿El Cenador de Amós cerca de tu pueblo?
    Por allí voy desde la semana que viene…

  32. Yerga

    El Cenador no Txangu, los Sanchez, son originarios de Azagra.
    Lo de las berenjenas de Almagro caseras acompañadas de una manzanilla San León es un escándalo de aperitivo veraniego¡Dios que delicia!

  33. Yerga

    Mientras remato un arroz con pollo al estilo de Aragón medito sobre lo de Bahia Taberna, ¿y si ahora le da a todos los críticos por ir?,¿y si me hago famoso por esa referencia?,¿y si me roban la primicia?, ¡que nervios!

  34. Yerga, debo vivir a unos 200 o 300 metros de Bahía Taberna. Nunca lo he visitado ni sabía de su existencia (creo, recuerdo un local en una esquina con buena pinta pero siempre cerrado), pero de toda la vida está dentro de mi top ten de barras de la ciudad. Así que menos ínfulas sobre primicias, que yo la vi primero.

    Me acercaré más pronto que tarde, ya os contaré.

  35. Anónimo

    TROCADERO ARENA. No es que haya que hacer saltar las alarmas pero mi última experiencia allí ha sido, con diferencia, la más floja de todas. Estamos ya en pleno verano y sitios como éste empiezan a resentirse. De entrada un sashimi que no valía gran cosa y unas croquetas de choco correctas aunque algo bastas. Después, unos pinchitos de cordero con cuscús, una pieza de atún con demasiados nervios que no vale lo que cuesta y un steak tartar que pierde por una temperatura demasiado elevada y un aliño demasiado tímido. Para beber, un Pezas da Portela 2010 dentro de una carta de vinos que se queda un poco corta en blancos y que es exageradamente cara en espumosos. El servicio suele cumplir aunque desaparece por momentos. Si no vigilan los precios van a pasar un invierno duro.

    EL LAGO. No decepciona. La fórmula que lleva proponiendo desde hace años Diego del Río al frente de los fogones sigue absolutamente vigente: recetas agradables y aparentemente sencillas, con mucha atención al producto y ciertos toques muy medidos de creatividad. El resto lo pone el entorno y una sala a cuyo frente continúa incansable Paco García. Estupendas ostras con crema de vinagre balsámico y granizado de tomate aliñado, rica porra de almendras con caballa marinada, hierbabuena y uvas y muy buen pulpo a la brasa con crema de patata y trufa de verano (y me temo que algo de aceite de trufa antitalibanes). Después, unos fantásticos lomos de salmonete con patatas aliñadas, emulsión de gazpachuelo y almejas. Para beber, una copa de un enorme Amotillado Fino Imperial, un gran Jérome Prevost La Closerie Fac-Simile rosado que aportamos nosotros y un muy correcto Madai Sobre Lías Godello 2007. Quizás a muchos no les enamore pero difícilmente defrauda. Un valor seguro.

    LA MÁQUINA DE PUERTO BANÚS. Un breve paso por su barra para constatar que, desde su reciente inauguración y ahora, en pleno verano, está funcionando muy bien. Producto de calidad, precios muy contenidos y, de momento, algo de caos en el servicio, aunque se aprecian buenas maneras. Buena gilda con bonito, rico pincho de ensaladilla rusa y francamente buena gamba de Huelva. A juzgar por el éxito en las mesas su arroz abanda lleva camino de convertirse en el plato más vendido del verano en la costa. Tremendo. Habrá que seguirles la pista de cerca.

    TSE YANG DIMSUM CLUB. Segunda pasada por el espacio gourmet del CI para constatar que la cocina se ha ido rodando aunque persisten algunos problemas con el servicio. Con un menú tan exigente y platos muy parecidos entre sí se generan demasiadas confusiones en la sala. Aun así, una experiencia muy grata. Buen mushi de gambas, ricos nems y buen dim sum en general, en especial los siu mais al vapor, con rellenos muy logrados. En el resto las masas siguen siendo demasiado gruesas y perjudican al conjunto. La carta de vinos presenta algunas referencias interesantes pero es demasiado pronto para que le falten referencias. Al final nos apañamos con un Chablis Domaine Grossot 2008 cortito pero agradable. No es barato pero creo que los precios están en consonancia con lo que sirven.

    LA SALINA. Uno de esos valores seguros a los que uno siempre se puede agarrar en esta costa de vaivenes gastronómicos. Antonio López y su hijo Jose se preocupan por cuidar el producto que sirven y mantienen una de las mejores cartas de vino de la zona, en constante evolución, aunque últimamente centrada casi de manera exclusiva en vinos nacionales. Aun así la oferta es abrumadora. Magnífica gamba roja de Garrucha, con el punto justo de plancha, diminutos y deliciosos riñones de cordero, con un jugo al que harían bien en bajarle un punto de ajo, sabrosos boletus con foie, trufa de verano y huevo frito de corral y una chuleta de vaca vieja estupenda . Para terminar, un poco de ese queso que nos hace peregrinar a muchos hasta este restaurante y una crema catalana. Para beber, un Quinta da Muradella Alanda 2009 elaborado en Monterrei con Godello, Treixadura y Dona Blanca que no gustó a todos por igual pero que a mí sí me convenció y un René Rostaing Cote Rotie 2004 que salió por debajo de otras botellas y defraudó en parte. Lo dicho, un lugar para disfrutar, sin más pretensiones que dar bien de comer y de beber.

    EL GRAN GATSBY. Un caso curioso el de este restaurante, uno de los clásicos de Puerto Banús, que ha vivido de su privilegiada ubicación durante años y que apenas tenía interés en lo gastronómico, hasta el otoño pasado en que llegaron a un acuerdo de asesoramiento con el barcelonés Nandu Jubany. Pero que nadie se equivoque: aquí no se van a aencontrar con la cocina de vanguardia de la casa original. Jubany ha diseñado una carta sencilla e inteligente con platos atractivos que apetece probar pero sin complicaciones que echen para atrás a un público que principalmente acude a disfrutar de la terraza, las vistas y el ambiente. Así, se sirven unas ostras gallegas “jurásicas” estupendas, una rica ensaladilla con huevas de trucha, unas anchoas del Cantábrico notables, un pan de cristal con tomate estupendo o un muy buen carpaccio de carabineros – tremendo producto, bien tratado – con un sorbete de ajoblanco. Después una magnífica lubina de Veta La Palma con el toque justo de brasa y una patatitas con mojo, deliciosa. Sin efectismos excesivos ni explicaciones. Cocina mediterránea bien elaborada y con ingredientes de primera. La carta de vinos está demasiado centrada en los tintos, se queda corta en los blancos y espumosos y prácticamente pasa por alto los generosos. A pesar de ello no es más cara de lo que cabe esperar por su ubicación y se encuentra uno sorpresas agradables como un Chablis Domaine de Colombier Premier Cru Fourchaume 2010. Hasta ahí los pros. Entre los contras, poca distancia entre mesas – relativamente comprensible dado el precio del metro cuadrado en Banús – , un servicio profesional que trata de ser eficiente pero se desborda con facilidad y que trata de llevar el ritmo como puede, por ejemplo, sirviendo todos los entrantes al mismo tiempo, y una factura que se dispara con relativa facilidad con aperitivos o copas. De cualquier manera es una gran noticia para Puerto Banús, después de la desaparición – hace ya más de quince años – de la añorada Taberna del Alabardero, volver a contar con un restaurante de cierta categoría. Bienvenido sea. Un restaurante a tener muy en cuenta.

  36. Crónicas costasoleñas para veraneantes rezagados:

    TROCADERO ARENA. No es que haya que hacer saltar las alarmas pero mi última experiencia allí ha sido, con diferencia, la más floja de todas. Estamos ya en pleno verano y sitios como éste empiezan a resentirse. De entrada un sashimi que no valía gran cosa y unas croquetas de choco correctas aunque algo bastas. Después, unos pinchitos de cordero con cuscús, una pieza de atún con demasiados nervios que no vale lo que cuesta y un steak tartar que pierde por una temperatura demasiado elevada y un aliño demasiado tímido. Para beber, un Pezas da Portela 2010 dentro de una carta de vinos que se queda un poco corta en blancos y que es exageradamente cara en espumosos. El servicio suele cumplir aunque desaparece por momentos. Si no vigilan los precios van a pasar un invierno duro.

    EL LAGO. No decepciona. La fórmula que lleva proponiendo desde hace años Diego del Río al frente de los fogones sigue absolutamente vigente: recetas agradables y aparentemente sencillas, con mucha atención al producto y ciertos toques muy medidos de creatividad. El resto lo pone el entorno y una sala a cuyo frente continúa incansable Paco García. Estupendas ostras con crema de vinagre balsámico y granizado de tomate aliñado, rica porra de almendras con caballa marinada, hierbabuena y uvas y muy buen pulpo a la brasa con crema de patata y trufa de verano (y me temo que algo de aceite de trufa antitalibanes). Después, unos fantásticos lomos de salmonete con patatas aliñadas, emulsión de gazpachuelo y almejas. Para beber, una copa de un enorme Amotillado Fino Imperial, un gran Jérome Prevost La Closerie Fac-Simile rosado que aportamos nosotros y un muy correcto Madai Sobre Lías Godello 2007. Quizás a muchos no les enamore pero difícilmente defrauda. Un valor seguro.

    LA MÁQUINA DE PUERTO BANÚS. Un breve paso por su barra para constatar que, desde su reciente inauguración y ahora, en pleno verano, está funcionando muy bien. Producto de calidad, precios muy contenidos y, de momento, algo de caos en el servicio, aunque se aprecian buenas maneras. Buena gilda con bonito, rico pincho de ensaladilla rusa y francamente buena gamba de Huelva. A juzgar por el éxito en las mesas su arroz abanda lleva camino de convertirse en el plato más vendido del verano en la costa. Tremendo. Habrá que seguirles la pista de cerca.

    TSE YANG DIMSUM CLUB. Segunda pasada por el espacio gourmet del CI para constatar que la cocina se ha ido rodando aunque persisten algunos problemas con el servicio. Con un menú tan exigente y platos muy parecidos entre sí se generan demasiadas confusiones en la sala. Aun así, una experiencia muy grata. Buen mushi de gambas, ricos nems y buen dim sum en general, en especial los siu mais al vapor, con rellenos muy logrados. En el resto las masas siguen siendo demasiado gruesas y perjudican al conjunto. La carta de vinos presenta algunas referencias interesantes pero es demasiado pronto para que le falten referencias. Al final nos apañamos con un Chablis Domaine Grossot 2008 cortito pero agradable. No es barato pero creo que los precios están en consonancia con lo que sirven.

    LA SALINA. Uno de esos valores seguros a los que uno siempre se puede agarrar en esta costa de vaivenes gastronómicos. Antonio López y su hijo Jose se preocupan por cuidar el producto que sirven y mantienen una de las mejores cartas de vino de la zona, en constante evolución, aunque últimamente centrada casi de manera exclusiva en vinos nacionales. Aun así la oferta es abrumadora. Magnífica gamba roja de Garrucha, con el punto justo de plancha, diminutos y deliciosos riñones de cordero, con un jugo al que harían bien en bajarle un punto de ajo, sabrosos boletus con foie, trufa de verano y huevo frito de corral y una chuleta de vaca vieja estupenda . Para terminar, un poco de ese queso que nos hace peregrinar a muchos hasta este restaurante y una crema catalana. Para beber, un Quinta da Muradella Alanda 2009 elaborado en Monterrei con Godello, Treixadura y Dona Blanca que no gustó a todos por igual pero que a mí sí me convenció y un René Rostaing Cote Rotie 2004 que salió por debajo de otras botellas y defraudó en parte. Lo dicho, un lugar para disfrutar, sin más pretensiones que dar bien de comer y de beber.

    EL GRAN GATSBY. Un caso curioso el de este restaurante, uno de los clásicos de Puerto Banús, que ha vivido de su privilegiada ubicación durante años y que apenas tenía interés en lo gastronómico, hasta el otoño pasado en que llegaron a un acuerdo de asesoramiento con el barcelonés Nandu Jubany. Pero que nadie se equivoque: aquí no se van a aencontrar con la cocina de vanguardia de la casa original. Jubany ha diseñado una carta sencilla e inteligente con platos atractivos que apetece probar pero sin complicaciones que echen para atrás a un público que principalmente acude a disfrutar de la terraza, las vistas y el ambiente. Así, se sirven unas ostras gallegas “jurásicas” estupendas, una rica ensaladilla con huevas de trucha, unas anchoas del Cantábrico notables, un pan de cristal con tomate estupendo o un muy buen carpaccio de carabineros – tremendo producto, bien tratado – con un sorbete de ajoblanco. Después una magnífica lubina de Veta La Palma con el toque justo de brasa y una patatitas con mojo, deliciosa. Sin efectismos excesivos ni explicaciones. Cocina mediterránea bien elaborada y con ingredientes de primera. La carta de vinos está demasiado centrada en los tintos, se queda corta en los blancos y espumosos y prácticamente pasa por alto los generosos. A pesar de ello no es más cara de lo que cabe esperar por su ubicación y se encuentra uno sorpresas agradables como un Chablis Domaine de Colombier Premier Cru Fourchaume 2010. Hasta ahí los pros. Entre los contras, poca distancia entre mesas – relativamente comprensible dado el precio del metro cuadrado en Banús – , un servicio profesional que trata de ser eficiente pero se desborda con facilidad y que trata de llevar el ritmo como puede, por ejemplo, sirviendo todos los entrantes al mismo tiempo, y una factura que se dispara con relativa facilidad con aperitivos o copas. De cualquier manera es una gran noticia para Puerto Banús, después de la desaparición – hace ya más de quince años – de la añorada Taberna del Alabardero, volver a contar con un restaurante de cierta categoría. Bienvenido sea. Un restaurante a tener muy en cuenta.

  37. Rafael Garcia Tabara

    ¿No es mas indigno que los furanchos en 7 dias subir una botella de vino la misma botella y marca en un restaurante de Arcade 6,00€,? ¿¡Oh es que paso su Santidad a bendecirla !? Le dan lo que se merece a muchos de la hosteleria por Zampones y ladrones porque lo que a mi me paso es o es robar a mano armada

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